7 consejos para prevenir accidentes en el agua este verano

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En la playa o la piscina prevén a tus hijos de accidentes en el agua

Un año más la Fundación CET 10 vuelve con su campaña de prevención de accidentes en el agua en niños con el hashtag #capnensofega (“ningún niño se ahoga”). Los estudios de la OMS revelan que el ahogamiento es la segunda causa de fallecimiento accidental en niños de 5 a 14 años, sin embargo, muchos de ellos son perfectamente evitables. Por eso, desde Afterscool lanzamos un mensaje de tranquilidad y os dejamos estos 7 consejos que os ayudarán a prevenir problemas con vuestros hijos en la piscina o en la playa.

1- Los más pequeños, siempre acompañados. Cuando los niños son muy pequeños no debemos dejar que naden solos, ni siquiera si están usando un flotador o “manguitos”. En un momento de “despiste”, pueden resbalar hacia abajo o deshincharse uno de los flotadores de sus brazos y quedar desamparados y asustados. Es importantísimo, si vas a la piscina o a la playa con niños muy pequeños, vas a tener que estar con ellos para evitar que tengan accidentes en el agua, controlar que nadan bien, que no tragan agua y sujetarlos de vez en cuando para aumentar su seguridad.

2 – No hagas responsables a los hermanos mayores de los menores. Hay que ser claros, el progenitor eres tú y los hermanos mayores siguen siendo niños que no pueden cuidar de otros más pequeños. Los menores no tienen la capacidad de lógica tan desarrollada como para saber cuándo hay peligro o cuándo deben tener precaución, por lo tanto, cualquier accidente en el agua puede producirse por un descuido involuntario del hermano designado como “responsable”. Niños al agua con los padres detrás, siempre.

3- En la piscina, prohibido correr por el bordillo. Esta frase es muy repetida por las madres, y es que los bordes de las piscinas son húmedos y resbaladizos. Son “perfectos” para caer mal y hacerse mucho, mucho daño. Si tus hijos quieren jugar en la piscina evita que corran cerca del agua; sabemos que es difícil que se estén quietos, pero es preferible prevenir que curar o algo peor.

4 – Que no se metan de golpe al agua después de comer. Dicen que es un mito, que no se te puede “cortar la digestión” si entras rápidamente al mar o a la piscina después de haber comido, y así es, entrar al agua no les hará mal, pero sí lo puede hacer su temperatura. Después de ingerir alimentos, el cuerpo necesita una temperatura estable para evitar los calambres, que pueden cortar la digestión bruscamente; por eso, es aconsejable que los niños entren al agua poco a poco; mojándoles la nuca, los brazos, la barriga y las piernas para que el cuerpo se vaya adaptando al cambio.

5- Los juegos de apnea no son divertidos. Es muy “normal” ver a niños, jóvenes e incluso adultos jugando a las “ahogadillas” o a “a ver quien aguanta más” en las playas y piscinas, sin embargo, estos “juegos” son muy peligrosos, ya que provocan muchos accidentes en el agua, sobre todo en niños; desde ahogamiento hasta paros cardíacos, embolias y otros problemas graves.

6- Nada de nadar hasta la boya. Los niños más mayores, y los que están en plena adolescencia, cuando van a nadar a la playa siempre quieren impresionar al resto. “Ir hasta la boya” es una de las demostraciones que se hacen entre ellos, lo que muchos padres no tienen en cuenta son los posibles desmayos en mitad del trayecto, las fuertes corrientes que arrastra el mar, un medio natural que no controla nadie, los ahogamientos y los peligros que conlleva para su salud y su seguridad acercarse tanto a una zona por la que navegan lanchas, motos de agua y pequeños veleros y yates. Nadar hasta la boya no es seguro y por eso, los niños, que no son conscientes de estos peligros, deben estar bajo la supervisión de un adulto en todo momento para evitar cualquiera de estos accidentes en el agua.

7- Enseñar al niño a protegerse de los peligros en el agua. ¿Cuánto hace que conoces el significado de las banderas de la playa? Seguramente dirás que desde bien pequeñito. Eso es exactamente lo que tenemos que hacer con nuestros hijos, explicarles aquellos datos importantes sobre la playa y la piscina que pueden salvarles la vida en un momento dado. Por ejemplo, como hemos dicho, explícale que si hay bandera roja, es imposible bañarse por el estado movido del mar, diles que si sienten algo extraño en su cuerpo mientras están en el agua, tienen que salir para evitar el empeoramiento, y que por supuesto, ni se les ocurra tirarse desde las rocas, ya que sin conocer el fondo ni la profundidad podrían encontrar obstáculos muy peligrosos y/o caer mal y hacerse daño. A los niños hay que hablarles en serio y exponerles todas las alternativas para prevenirles de situaciones irreversibles.

Este año el reto #capnensofega (“ningún niño se ahoga”) quiere conseguir salvar a todos los niños que sea posible de sufrir accidentes en el agua. Los padres somos los responsables y por eso tenemos que poner mil ojos encima de ellos, no despistarnos y ofrecerles la ayuda que necesiten para nadar. Nadie quiere sufrir la perdida de un niño; este verano seamos prudentes, atentos al agua, a los niños y a su seguridad. ¡Stop ahogamientos!

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